Espionaje

Por: Martha Tarazona

Actualmente, las noticias muestran espionaje cibernético, informático, militar, industrial, corporativo, con historias de espías y redes de espionaje. La Torá en la parasha Shelaj-envía, relata la misión de los doce espías [Núm. 13, 14, 15], ¿Quién los envió? ¿Cuál fue la instrucción? ¿Qué reporte dieron?, ¿Cuál fue la consecuencia? ¿Era necesario enviar espías?

“Y HaShem habló a Moisés, diciendo: Envía para ti hombres para que exploren la tierra de Canaán”. Vayedaber Adonay el-Moshe lemor Shlaj-leja anashim veyaturu et-erets Kena’an [Num. 13:2]. En este versículo la orden la hizo HaShem, estos hombres debían “explorar”, de acuerdo al hebreo es: וְיָתֻרוּ (veyaturu) equivale por gematría al # 622 igual valor numérico para “establecer contacto”. De acuerdo al strong es la # 8446 con la raíz תּוּר (tur) que significa; buscar, espiar, examinar, proponer, reconocer.  

La misma raíz de la palabra (תּוּר – tur – buscar) es utilizada cuando en el desierto HaShem guiaba al pueblo y Él era el que les buscaba un lugar de descanso [Num. 10:33]. “HaShem iba delante del pueblo por el camino para reconocerles el lugar donde habían de acampar, con fuego de noche para mostrarles el camino por donde anduvieran, y con nube de día” [Deut. 1:32-33].  

¿Era necesario enviar espías?

Si en los versículos anteriores el eterno es el espía, el que busca, reconoce y guía a su pueblo por el desierto ¿por qué no lo seguía haciendo Él y le ordena a Moisés que envíe 12 espías a reconocer la tierra?

Porque el pueblo no creía en el espía que tenían, en la dirección a la que se dirigían, no creían en el Todopoderoso, dudaban y se quejaban. “¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto” [Ex. 14:12]. Desde la salida de Egipto el pueblo se quejó, dudó y tenía incertidumbre a dónde se dirigían. Sin embargo, cuando el Eterno abrió el mar y salvó su pueblo, y los Egipcios murieron, el pueblo temió a HaShem y creyeron en HaShem y Moisés [Ex. 14:31]. Sin embargo, después de esto, el pueblo seguía con la queja. “Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos” [Num. 11:5-6].  No creían que quién los guiaba los llevaba a buena tierra, por eso enviaron espías.

¿Cuál fue el reporte de los espías?

De acuerdo con la orden de HaShem, Moisés envío un líder de cada tribu [Num. 13:1-6]. Las instrucciones de Moisés para que reconocieran la tierra de Canaán fueron: Que subieran al Neguev y al monte, y Moisés les hizo unas preguntas de la cuáles respondieron:

  1. ¿Cómo era la tierra?. Ciertamente fluye leche y miel.
  2. ¿Cómo era el pueblo que la habitaba? ¿Si eran fuertes o débiles, si poco o numerosos?. El pueblo es fuerte y numeroso. Amalec habita le Neguev, y el heteo, jebuseo, etc. Es un pueblo más fuerte que nosotros. Hombres de gran estatura, gigantes, y nosotros éramos como langostas al lado de ellos.
  3. ¿Cómo era la tierra habitada, si era buena o mala? Es tierra que traga a sus moradores.
  4. ¿Cómo eran las ciudades habitadas, si eran campamentos o plazas fortificadas? Las ciudades son muy grandes y fortificadas.
  5. ¿Cómo era el terreno, si era fértil o estéril, si en él había árboles o no?  La tierra es fértil, y este es el fruto de ella (racimo de uvas el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos).

¿Qué influencia tuvo las respuestas de los 12 espías en el pueblo?

De los 12 espías solo Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, hablaron bien de la tierra al pueblo diciendo: “La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Di-s se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel” [Num. 14:6-8]. Fueron más los que hablaron mal, que los que dieron un buen reporte. Por esto el pueblo se quejó contra Moisés y Aarón y les dijo toda la multitud: !Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿Y por qué nos trae HaShem a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? [Num. 14:2-3].

¿Qué consecuencia tuvo la actitud y las palabras del pueblo?

No entraron en la tierra prometida. “Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra,  todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz,  no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá. Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión” [Num. 11:21-24].

La misma raíz de la palabra (תּוּר – tur – guiar), es utilizada en Prov. 12:26“El justo sirve de guía a su prójimo; Mas el camino de los impíos les hace errar”. Podemos interpretar que Caleb y Josué eran justos y podían guiar al pueblo, mientras los otros 10 espías los hicieron errar y no entraron a la tierra prometida.

También, la misma raíz de la palabra (תּוּר – tur – seguir), se encuentra en Num. 15:39 “Y os servirá de franja, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos del Señor, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituyáis”. Esto se encuentra en el mandamiento de prohibición de dejarse llevar tras el corazón y tras los ojos.

Finalmente, la misma palabra (תּוּר – tur – buscar) está en Ecl. 1:12-13, donde Salomón fue un espía de lo que se hace en la tierra: “Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Di-s a los hijos de los hombres, para que se ocupen en él”  

De esta enseñanza, se  puede extractar tres espías:

  1. Cuando el Eterno es quien nos guía.
  2. Cuando nosotros somos los espías
  3. Cuando  dependemos de otros espías

Cuando el Eterno es nuestra guía, Él nos promete en su palabra que nos hará entender, nos enseñará el camino que debemos andar, sobre nosotros fijará sus ojos [Sal. 32:8], si el pueblo hubiese creído en la guía que tenía, todos habrían entrado en la tierra prometida.

Cuando nosotros somos los espías, y los que queremos explorar, vemos con nuestros ojos físicos y puede ser que lo que veamos sea similar al reporte de los espías: somos débiles, somos como langostas al lado de ellos. Vemos nuestras dificultades, limitaciones, barreras, obstáculos, muros. Y si tuviéramos la sabiduría de Salomón que espió la tierra para ver en lo que se ocupan los hombres en la tierra, pudo concluir que era vanidad de vanidades.

Cuando dependemos de otros espías, depende si estos son justos o impíos, o nos guían o nos destruyen. O entramos a la tierra prometida o nos quedamos en el desierto. Mejor es entregar nuestra vida al Dios todopoderoso, para que por medio de su hijo amado Yeshua HaMashiaj y su Ruaj Hakodesh, nos guíe aún más allá de la muerte [Sal. 48:14].

***

Martha Tarazona

Miembro de la comunidad Yovel, Dra. Ingeniería de Alimentos. “Nada tenemos que no hayamos recibido” [1 Cor. 4:7]