SOMOS LO QUE COMEMOS

Por: Moshé Hernandez

“Esta es la Torá del animal, el ave, de cada criatura que se mueve en las aguas, y cada criatura que se arrastra sobre la tierra, para hacer distinción entre lo impuro y lo limpio, y entre las cosas vivas que se pueden comer y las cosas vivas que no se pueden comer”. [Levítico 11:46-47 TLV]

Esta porción de la Escritura tiene un tema del que casi siempre se habla: kashrut, lo apropiado, o en términos más generales lo que se refiere a las leyes alimenticias prescritas por la Torá, siendo aquello que cumple con estas características algo kashér. Este tema es a la vez un punto álgido para muchos, ya que, suele ser visto, por los externos, como una gran restricción a la conciencia humana. Es en la palabra kashér (כשר) donde encontramos un primer mensaje, ya que, significa estar derecho o recto, implicando ser aceptable, por eso el Rav Avi Geller (s.f.) dice que la santidad es cuando utilizamos el mundo físico como un medio, no como un fin. Cuando elevamos el materialismo al servicio de Di-s, y el primer paso para lograrlo es comiendo kashér.

Con todo esto dicho, debemos examinar la importancia de comer kashér, y para eso debemos partir de que, dentro de todos los mandamientos de la Torá, este en particular pertenece a la categoría denomiada juk o jok, los cuales se caracterizan por no tener una argumentación lógica, y son los que más preguntas generan a nuestra razón humana, sin embargo, están en la Torá, y aunque no sepamos la razón lógica de ellos fueron ordenados por Di-s para cumplirse. De esta manera, nuestros hábitos alimenticios juegan un rol central en nuestras vidas y pueden influenciar nuestras personalidades de múltiples maneras. Esto es cierto tanto en el sentido médico como emocional y en otros sentidos que pueden despertarse o atenuarse por nuestra dieta (Geller, s.f.).

La kashrut en el campo científico se ha descubierto que cumple con las medidas de la llamada alimentación ética, por todo lo que conlleva en el proceso, lo cual incluye 12 características que hacen que un alimento cumpla con esa categoría (Della Corte, Del Gaudio y Sepe, 2018).

¿Qué tiene que ver esto con nuestra salud mental?
Zamar, Hankir y Jemni (2019) dicen que varios factores del estilo de vida han sido reconocidos por jugar un rol importante y positivo en modificar enfermedades médicas y psiquiátricas, y morbilidad y mortalidad asociadas. Dentro de los factores que mencionan se encuentran: comer comida saludable, gran actividad física, cesación de fumar, evitar el consumo de alcohol y sustancias ilícitas, un ambiente saludable, sueño óptimo, desestrés y actividades de placer, conexiones sociales y de apoyo, y finalmente actividades de salud mental. También se ha dicho que esto puede mejorar los riesgos cardiovasculares al igual que disminuir el riesgo del declive cognitivo y la adquisición de enfermedades como el Alzheimer (Maron, 2015).

Todo esto que la ciencia ha venido sugiriendo en los últimos años para modificar enfermedades médicas y psiquiátricas, son cosas que nuestros Sabios habían mencionado siglos atrás, como en el Kitzur Shuljan Aruj 32:1, donde dice que mantener un cuerpo íntegro y sano es el camino de un piadoso, ya que es imposible entender o adquirir conocimiento del Creador cuando se está enfermo, por eso hay que alejarse de las cosas que dañan el cuerpo, y desarrollar hábitos que favorezcan al cuerpo y lo sanen; palabras similares a las que escribió Maimónides en la Mishné Torá, Hiljot De’ot 4:1.

¿Qué dice el Pacto Renovado al respecto?
En la Brit Jadashá (Pacto Renovado) vemos menciones también al cuidado del cuerpo no desde el punto de vista de la estética griega, por eso Rav Shaúl escribió: “¿O no saben que sus cuerpos son un templo de la Ruaj ha-Kodesh que está en ustedes, el cual tiene de Di-s, y que ustedes no son sus propios dueños? Porque ustedes fueron comprados por un precio. Por lo tanto, glorifiquen a Di-s en sus cuerpos” (1 Corintios 6:19-20 TLV). Y también añadió: “Por lo demás, todo lo que coman o beban, o lo que hagan, háganlo para glorificar a Di-s” (1 Corintios 10:31 TLV).

Finalmente, lo que está expuesto en esta porción de la Torá, no es otra cosa que Di-s mismo diciéndole a Su pueblo que se cuiden de lo que ingieren, ya que, como diría Sures (2016) el sentido de la santidad, el mensaje y el proyecto divino no se encuentra una vez al año en Iom Kipur o una vez a la semana cuando vamos a la sinagoga en Shabat, sino diariamente donde tenemos la capacidad de escoger entre lo que podemos comer y lo que no.

Cuidémonos de los que comemos porque en eso se hace parte de nosotros y nos volvemos lo que comemos y esto a la vez nos afecta más de lo que pensamos, por esta razón HaShem nos lo ordenó, para ser distintos, la añadidura es la salud física y mental.

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REFERENCIAS

Moshé Hernandez Moshé Hernandez,

Psicólogo de la Konrad Lorenz Fundación Universitaria. Gabai de la Comunidad Mesiánica Yovel, maestro del ministerio Yeladim, miembro del ministerio de Danzas. Apasionado por el hebreo y otros idiomas.