El significado de la adoración

Por Deivy Barrios

“Entonces dijo Abraham a sus siervos: esperen aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos y adoraremos y volveremos”… ¿Cómo pudo Abraham usar la palabra adoración en un momento tan difícil como este en el que iba a sacrificar a su hijo?

La palabra adoración en hebreo corresponde a la 7812 del Strong, la palabra  שָׁחָה  Shajah que significa inclinarse, postrarse, encorvarse y humillarse.  Es curioso que las primeras veces en las que aparece en la torá, es justo en esta parashá Vayerá; las 2 primeras en relación a la destrucción de Sodoma y Gomorra, cuando cuenta que  tanto Abraham [Gn 18:2] como Lot [Gn 19:1] se inclinaron ante los ángeles que había enviado HaShem para comprobar cómo estaban viviendo los habitantes de esas ciudades. Allí se usa la palabra  Shajah para inclinarse. 

Pero la primera vez, que aparece traducida como adoración es en el relato de cuando Abraham va a sacrificar a Isaac [Gn 22:5] “Entonces dijo Abraham a sus siervos: esperen aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos y adoraremos y volveremos”… ¿Cómo pudo Abraham usar la palabra adoración en un momento tan difícil como este en el que iba a sacrificar a su hijo?

Muchos de nosotros relacionamos la adoración con la música. De hecho en muchas ocasiones tratamos de clasificar la música que escuchamos como de alabanza cuando es muy movida o de adoración cuando es más lenta. Sin embargo, la música no es lo único que tiene que ver con la adoración. En la torá, se menciona a Jubal ben Caín [Gn 4:20-21] como el padre de los que tocaban la flauta y la cítara, y es la primer referencia que se hace a la música… pero aunque es música y está en la torá, en ninguna parte mencionan que fuera para Di-s. Del mismo modo, nosotros podemos escuchar música de adoración, levantar las manos y cerrar los ojos, pero si el corazón no está dispuesto, no vamos a estar adorando a HaShem. 

La adoración va más allá de tocar un instrumento o de cantar con una bonita voz. De hecho, la palabra enseña que todos nosotros somos creados para alabar a Di-s [Is 43:21] que él nos escogió para ser santos y nos adoptó por medio de Yeshúa ¿para qué? Para alabar la gloria de su nombre [Efe 1:4-6]… es el propósito por el cual fuimos creados. Por eso los salmos nos invitan a que “todo lo que respire alabe a Adonai” [Sal 150:6] y

Sin embargo, la música sí puede ayudarnos mucho a acercarnos a Di-s. En el tanaj hay ejemplos de cánticos que  conocemos como el canto de Moshe [Ex 15:1-20] o la canción de Hanna [1 Sam 2:1-10]. Pero también en la dificultad estamos llamados a adorar y cantar a Di-s. Una historia de esto es la del Rey Josafat [2 Cr 20:1-30]: Los amonitas y los moabitas iban a atacar al reino de Judá, entonces el pueblo se humilla ante Di-s  y Él les da una palabra por medio del profeta Jahaziel  “No tengan miedo ni se acobarden  cuando vean este ejército, porque la batalla no es de ustedes sino mía” [2 Cr 20:15]. Así que al día siguiente van a la guerra , y lo que pasa es increíble… Josafat ordena que los levitas vayan al frente cantando “Den gracias al Señor porque él es bueno, su gran amor perdura para siempre”, y en cuanto empiezan a cantar los ejércitos enemigos empezaron a atacarse entre ellos y al final lo único que tuvo que hacer el pueblo de Judá fue ir a recoger el botín [2 Cr 20:21-25].

Un ejemplo más lo encontramos en el libro de los salmos, el cual se ha constituido en el libro de plegarias y alabanzas no solo del pueblo de Israel, sino de muchos creyentes. A diferencia de la mayoría de libros del Tanaj, en su mayoría no es Di-s quien le habla al hombre, sino el hombre quien se dirige a Di-s para expresarle sus pensamientos y sentimientos, pedirle misericordia y por supuesto adorarlo y alabarlo.  El rey David escribió muchos de los salmos para que fueran cantados por los levitas en el templo de Jerusalén, acompañados  de instrumentos musicales ¿Por qué? Porque la música tiene el poder de elevar espiritualmente a las personas. La música está diseñada de tal forma que mueve el estado de ánimo de las personas, por eso el mejor remedio cuando estamos tristes es cantar salmos. Y como decía al comienzo, para adorar no es necesario una bonita voz, ni saber tocar un instrumento, sino tener la actitud correcta del corazón, como enseña el salmo “Canten con alegría ustedes los justos, pues es propio de los íntegros alabar al Señor” [Sal 33:1]

Ya que adorar es un verbo,  es importante notar que los verbos implican un movimiento, una acción. Por eso la palabra adorar en hebreo Shajah  se relaciona ante todo con un movimiento del cuerpo para inclinarse, postrarse, encorvarse y humillarse. Y justo eso fue lo que hizo Abraham… él sabía que el sacrificio de su hijo tenía que ver con adoración, porque significaba reconocer la grandeza de Di-s contra lo pequeños que somos nosotros, reconocer como todo –aún las cosas malas- están bajo su supervisión y saber que Él es el dueño de todo cuanto nos pasa y no se le escapa ni un detalle de nuestra vida. Solo eso nos permite adorar en medio de la dificultad. No porque nos alegren las dificultades, sino porque en medio de estas sabemos que Di-s está al control de todo. Es por eso que la primer adoración que está en la torá está ligada a entregarlo todo, pues no hay una verdadera adoración sin entrega, y solo así podremos  cumplir la invitación que nos hace Yeshúa  “Di-s es espíritu y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y verdad” [Jn 4:24]

Shavua tov!

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Somos Deivy Barrios y Natalia Lara, casados desde el 2016, padres de 3 pequeños y comunitarios de Yovel.