El poder de la Sucá

Por Natalia Lara

“¿Cómo la fragilidad del techo de la sucá nos recuerda la firmeza en la que se apoya nuestra vida?”

Cumplir con todas las especificaciones rabínicas que se exigen para construir una sucá no es un trabajo fácil; requiere tiempo, esfuerzo, dedicación y dinero. La sucá debe medir más de 70 x 70 cm, tener al menos 3 paredes que midan entre 96 cm y 9,6 metros de alto y … tener techo, pero no cualquier techo. Éste debe hacerse con productos que crezcan de la tierra (ramas, hojas) pero que ya no estén adheridos a ella. Debe organizarse de tal modo que durante el día pueda dar más sombra que sol, pero que en la noche las estrellas puedan verse a través de él. Esto es lo más importante de la sucá, y es por esto que idealmente debe ubicarse al aire libre (lo cual no es tan fácil en una ciudad). (Sukot: una guía para la alegre fiesta judía al aire libre. Rav Shraga Simmons. En:www.aishlatino.com)

En levítico 23:42 se nos ordena “Durante siete días vivirán bajo enramadas” ¿Cuál es el propósito del Eterno al pedirnos vivir en una estructura tan endeble como ésta, en donde de caer un aguacero podríamos mojarnos? …el versículo que sigue [Lv 23:43] nos da la respuesta: “para que sus descendientes sepan que yo (El Eterno) hice vivir así a los israelitas cuando los saqué de Egipto”.

Dejar la seguridad de una casa para vivir al aire libre, bajo un techo que brinda tan poca protección, debe recordarnos lo frágil que es nuestra vida, que somos solo pasajeros en ésta tierra. Tal vez eso pensaba Moshé viviendo en una sucá (cabaña) en el desierto, y así lo expuso en el salmo 90 “Arrasas a los mortales. Son como un sueño. Nacen por la mañana, como la hierba que al amanecer brota lozana y por la noche ya está marchita y seca” [Sal 90:5-6].

La mejor manera de recordar la transitoriedad de la vida es teniendo presente que existe la muerte. Ésta, biológicamente, se define como el cese irreversible de tres funciones vitales fundamentales: la respiración, el latido cardíaco y la actividad cerebral.  En el judaísmo la muerte es entendida como el momento en el que la neshamá (el espíritu, la esencia de la persona) ya no ocupa su cuerpo, aunque científicamente no sea posible medir cuando ocurre esto (¿Por qué es tan difícil definir la muerte? Rav Ben Tzion Shafier).

Aunque la sucá sea una morada transitoria, eso no significa que no se haga un esfuerzo para embellecerla y se adorne con frutas para hacerla más hermosa. Del mismo modo, la transitoriedad de la vida no debe llevarnos a pensar que nada vale la pena en este mundo, porque solo debemos concentrarnos en el mundo venidero. De hecho, nuestra principal debilidad se convierte en fortaleza cuando la ponemos en manos del Eterno, “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad” [2 Cor 12:9].

La reflexión a la que llegó Moshé sobre la brevedad de la vida (posiblemente, estando bajo una sucá) fue darle valor a los días de los que disponía, su oración hacía el Eterno fue: “Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría” [Sal 90:12]. Rab. Shaul (Pablo) por su parte hace una exhortación similar: “(vivan) aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos” [Ef 5:16] ¿Y qué significa vivir la vida al máximo? ¿Iniciar una loca carrera por el placer, la fama y la riqueza? …la palabra enseña completamente lo contrario: “Tengan cuidado de su manera de vivir. No vivan como necios, sino como sabios, aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos. Por tanto, no sean insensatos, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor” [Ef 5:15-17].

Yeshúa enseñaba “…no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas” [Mt 6:34]. Eso no implica no planear, ni asegurarnos para el futuro. Pero … ¡desgastamos la vida en cosas tan poco importantes! Las personas antes de morir no piden que les traigan los extractos bancarios, ni los diplomas de grado, ni los títulos inmobiliarios…siempre lo que piden es la compañía de sus seres queridos. Al final de los días no hay opciones de tiempos extra. “¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?” [Mt 6:27].

La invitación es aprovechar este tiempo de sukot para reorganizar prioridades: compartir comidas en familia, enseñarles Torá a los niños, visitar en vida a los padres. Entonces se cumplirá la promesa: “celebrarás durante siete días la fiesta de sukot (Enramadas). Te alegrarás en la fiesta junto con tus hijos y tus hijas…celebrarás esta fiesta en honor al Señor tu Dios, en el lugar que él elija, pues el Señor tu Dios bendecirá toda tu cosecha y todo el trabajo de tus manos. Y tu alegría será completa” [Dt 16:13-15].

¡Shavua tov!

 

Natalia Lara

Soy hija de Di-s, recién casada, miembro de la Kehilat Mésianica Yovel, pediatra y por misericordia del Padre Eterno trabajo con los niños de la reclusión de mujeres El Buen Pastor en Bogotá.