EL INCIENSO AROMÁTICO Y NOSOTROS
Por: Moshé Hernandez
“Haz una mezcla fragante de ellas, la obra de un perfumero, bien mezclada, puera y santa” (Éx 18:21).
El incienso expresa la conexión interior y profunda entre el pueblo de Israel y Hashem, por ello se trata de una ofrenda espiritual y sutil que expresa la conexión de las almas a Hashem y se lleva a cabo en el altar interior del Templo. La ofrenda de incienso estaba conformada por once ingredientes que eran molidos cuidadosamente hasta amalgamarlos por completo para que la mezcla huela bien. Esto insinúa que mediante la unión de todas las fuerzas del pueblo de Israel en pos de la meta sagrada, el mundo se ve reparado. Diez ingredientes poseía el incienso, que corresponden con los diez niveles de santidad mediante los cuales el mundo fue creado. El onceavo ingrediente es el olíbano, cuyo aroma es desagradable y se corresponde con los aspectos negativos del universo. Sin embargo, una vez molido y mezclado con los otros diez ingredientes del incienso, no sólo no se veía estropeado, sino que su aroma era mejorado. Esto nos enseña que cuando las potencias del pueblo de Israel se unen en pos de un objetivo sagrado, se manifiesta la virtud interior de los judíos de mala conducta, e inclusive estos se suman y contribuyen al mejoramiento del mundo (Melamed, 1993).
La recitación del pasaje del incienso es conocido dentro de la mística judía como Pitum HaKetoret (Mezcla del Incienso), la cual es una oración diaria (recitada por la mañana y por la tarde) que detalla la fórmula bíblica y la preparación de la ofrenda sagrada de incienso (Ketoret) utilizada en el Templo de Jerusalén. Incluye pasajes de la Torá (Éxodo 30) y secciones talmúdicas, y se considera un poderoso remedio para la protección contra las plagas, la salud y el éxito.
¿Por qué se recita?
Desde la destrucción del Templo, recitar esta oración sirve como reemplazo espiritual de la ofrenda de incienso real, que se cree que trae el favor divino. Esto nos enseña que al recitarlo es como si hubiéramos ofrendado el incienso en el Templo.
¿Por qué se asocia con la protección?
La sabiduría talmúdica y mística enseña que la recitación de esta oración tiene un valor espiritual de protección y para detener plagas, basado en el texto de Bemidbar 17:11-15 (16:46-50), en donde vemos que Aharon se puso en medio de los vivos y de los muertos para detener la plaga.
Rabí Shimon dijo en el Zohar (Vayakhel 218b) que, si la gente comprendiera la importancia y el valor de este texto, lo convertiría en una corona de oro sobre sus cabezas. En esa misma sección del Zohar se brindan 35 beneficios que se obtienen por recitar esta oración.
¿Amuleto o convicción?
El objetivo de esta oración es enseñarnos que debemos conocer la importancia del ketóret en el servicio a HASHEM, ya que, era una parte fundamental del servicio diario al que la Toráh indica que se utilizaba para encontrarse con HASHEM en lo intimidad del Ohel Moed (Tienda de Reunión), esa debe ser nuestra convicción cuando lo recitemos, lo demás viene por añadidura.
Sin embargo, el ser humano tiende a ser fetichista y buscar únicamente un beneficio material de todo aspecto espiritual, en lugar de entender el propósito real de esas realidades espirituales.
El incienso es la oración.
La ofrenda de ketóret tenía una particularidad física, su aroma y humo se elevan hacia el cielo, eso nos habla de nuestras oraciones cuando las hacemos de manera genuina y sin buscar obtener el beneficio inmediato, de esa misma manera nos enseña como algo se puede físico (la mezcla sólida) puede transformarse en algo espiritual que se eleva (humo), no porque ya no valga sino porque ha logrado entender el propósito de su existencia: elevarse por medio de la transformación de su realidad. Esta elevación y transformación también nos hablan de cómo sublimar los instintos más bajos para un bien mayor: la cercanía y la conexión con HASHEM.
La oración debe ascender al cielo porque es como se cumple que sea un “incienso continuo delante de HASHEM por todas las generaciones” (Éx 30:8), cuando ese ketóret de cada uno asciende y es reunido por los incesarios de los 24 ancianos, se presenta en el servicio de adoración que hacen a HASHEM, lo cual es la oración de los santos (Rev 5:8).
El objetivo del incienso, entonces, es que podamos ser elevados para una conexión más genuina con HASHEM; eso lo logramos entender mejor con lo que nos enseña el Midrash Tanjumá (Tetzaveh 14:1) sobre la palabra ketóret (קְטֹרֶת), donde la ק alude a la santificación (קְדֻשָּׁה); la ט se refiere a la pureza (טָהֳרָה); la ר habla de la misericordia (רַחֲמִים) y la ת es por esperanza (תִּקְוָה).
Es proceso de la elevación para que nuestras oraciones no tengan ningún estorbo es que hay santificación, pureza, misericordia y esperanza, cosas que tienen que ver con la reparación de nuestros bajos instintos para “equipar a los santos para la obra del servicio, para edificar el cuerpo del Mesías” (Ef 4:12).
Shavúa Tov!
REFERENCIAS
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Moshé Hernández
Esposo de Lulú. Psicólogo (Konrad Lorenz). Máster en Estudios Judaicos (Universidad Hebraica de México). Gabai y Moréh (Kehilat Yovel). Moréh de Hebreo Bíblico (Ulpan Yovel). Estudiante de LSC.


Moshé Hernández