Devarim

Por Patricia Gil García

Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades. [Deuteronomio 6: 6-9] Por mi responsabilidad evidente.

Devarim o Deuteronomio es conocido como el quinto y último de los cinco primeros libros de la Biblia denominados Torá, se llama también Mishné Torá, que significa una repetición de la Torá. Moshé (Moisés) hace un compendio de lo escrito en los cuatro libros anteriores, entre los principales temas recopilados en este libro están: prohibición a la idolatría, las diez palabras (conocidos como los diez mandamientos), el Shema, el becerro de oro, el amor y la obediencia al Señor, alimentos puros e impuros, los diezmos y primicias, el Yovel, las tres fiestas de obligatorio peregrinaje, ofrendas para los levitas, instrucciones de guerra, derechos del primogénito y otras leyes entre ellas las matrimoniales,  bendiciones por la obediencia y maldiciones por la desobediencia, elección entre la vida y la muerte, Josué el sucesor de Moshé, el cántico de Moshé,  anuncio de la muerte de Moshé, bendición a las tribus y muerte de Moshé.

No sé a ustedes queridos lectores pero a mí me suena como un libro lleno de los consejos que un padre le daría a sus hijos a lo largo de la vida, procurando su bienestar.

Primero hace un recuento de su historia (muy importante saber quiénes somos y de dónde venimos)

Segundo les recuerda o les hace un resumen de lo que está y no está permitido hacer en cuanto a los mandamientos, alimentos e idolatría (tal como la educación que recibimos en casa, normas y conductas).

Tercero les advierte sobre la desobediencia y sus consecuencias y antes de morir deja claramente establecido a su sucesor y bendice al pueblo.

El verso 5 del capítulo 1 de Deuteronomio dice: »Moshé comenzó a explicar esta ley cuando todavía estaban los israelitas en el país de Moab, al este del Jordán. »

Documentándome para escribir estas notas,  en el PDF correspondiente de la parasha en el sitio web de la comunidad,  página tres dice textualmente: La palabra hebrea que ha sido traducida como “declarar” (RV60), “proclamar” (RV95), “explicar” (LBLA) es “baar”[2] que significa: “explicar”, “aclarar”, “esclarecer”; “comentar”, “exponer”; “inculcar”; “inscribir”, “grabar”.

Poniendo juntos todos estos conceptos y el alcance de ellos, viene a mí un recuerdo muy especial sobre un aspecto que durante muchos años hemos venido tratando en las reuniones del ministerio de parejas (el cual mi esposo y yo tenemos el privilegio de encabezar), y es la educación de nuestros hijos en las diferentes etapas de sus vidas, si se preguntan por qué aquí la respuesta:

Cuando nuestras hijas (tres) se encontraban entrando en la adolescencia y en pleno desarrollo educativo en las aulas, el Eterno nos dio la sabiduría para exponer ante ellas un método con el que pudieran cumplir con sus labores escolares pero también las de la casa y adicionalmente tuvieran el tiempo necesario de esparcimiento y descanso todos los días. Una sencilla cartelera que fue explicada, comentada, aclarada y publicada en un espacio para cada una de ellas, este fue el mejor método para que cada una tuviera claro sus deberes en los diferentes ámbitos de sus vidas y con el seguimiento necesario cada ítem se desarrolló. [Deuteronomio 6: 6-9]

Pero ¿qué tiene que ver esto con ustedes? se preguntarán, pues me permití hacer este pequeño paralelo a manera de ejemplo para que no seamos más negligentes ni acomodemos los mandamientos, normas y leyes que Elohim (Di-s) claramente ha expuesto, publicado, enseñado, transmitido a su pueblo. Las tenemos frente a nosotros y establecidas para que hoy empecemos no sólo a saberlas de memoria o a recitarlas sino a hacerlas parte integral de nuestra vida, nuestra intención y sobre todo nuestro diario proceder para así poder dar el correcto testimonio y rectificación de lo que ahora somos por la gracia e inmensa misericordia del Eterno a través de Yeshua HaMashiaj (Jesús el Mesías).

Quienes somos padres cumplamos con la parte del mandamiento que dice “Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes“, lo que significa que somos unos vigías que debemos estar atentos y en todo momento velar para que nuestros hijos conozcan las normas, para que sean claras para ellos y aprendan cada uno de acuerdo a su edad a cumplirlas y entonces tendrán las herramientas adecuadas para que se cumpla

La palabra está muy cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón, para que la obedezcas. Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal. Hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios, que andes en sus caminos, y que cumplas sus mandamientos, preceptos y leyes. Así vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá en la tierra de la que vas a tomar posesión.  [Deuteronomio 30: 14-16] Porque si nuestros hijos no las tienen claramente expuestas, explicadas, comentadas ni enseñadas vendrán las consecuencias a nuestras vidas ya que finalmente es la labor del padre “educar“.

¡Shavua tov!

Patricia Gil García, junto con mi esposo cabezas del Ministerio “Parejas en Construcción” y con mi familia, miembros de la comunidad Yovel desde su inicio.  Me siento profundamente honrada y agradecida con el Eterno por permitirme compartir con ustedes algunos conceptos que espero sean de bendición para sus vidas.